La explicación es que la bodoquita en cuestión como todos los chipotitos a su edad tienen un lenguaje muy particular que sólo puede ser decodificado por otro robot y/o artefacto traductor (papás), y también su caminar mecánico de sus primeros pasos asemeja al de un androide. Pues bien, para ese día hice una guirnalda que adornaría el lugar, estampas de mecanismos para pegarles a los niños (y no tan niños) en sus playeras y por último una cuerda que daba vueltas para activar a la bebé (como si fuera necesario me decían los papás). Aquí se los dejo.







